viernes, 14 de noviembre de 2014

Los 10 errores posturales más comunes frente al instrumento


Música y postura. Claves para la perfecta armonía
La musicalidad es objetivo prioritario en todos los músicos. Se  realizan grandes esfuerzos para conseguir mejorar la calidad del  sonido del instrumento.  Sin duda al placer de tocar se le añaden muchas horas de  movimientos repetitivos, más aún cuando este placer se convierte  en actividad profesional.  Lograr una perfecta armonía entre cuerpo, mente e instrumento  pasa por una correcta comprensión de la postura adecuada, del  ejercicio físico apropiado, de la conciencia de la propia respiración y de las adaptaciones de los materiales utilizados.  En este pequeño espacio vamos a caminar hacia este auto­conocimiento de mano de la fisioterapia  y la osteopatía. Es el momento de empoderarse con herramientas hacia la prevención y auto-curación.

LOS 10 ERRORES POSTURALES MÁS COMUNES FRENTE AL INSTRUMENTO
  • Colocarse de puntillas. El apoyo sobre las puntas  de los pies provoca un acortamiento de la  musculatura posterior de piernas y muslos,  dificultando la circulación y creando además  mucha tensión en las articulaciones del pie, rodilla,  cadera, pelvis y zona lumbar.

  • Estar sentada o sentado con las caderas más bajas que las rodillas. Esta posición hace que la  curva de la zona lumbar desaparezca y favorece la  posición de hundimiento, sin tono muscular,  creando además mucha presión en las caderas y en  la parte anterior del abdomen, acortando el  músculo psoas ilíaco (un interesante músculo del que ya hablaremos en alguna ocasión y  que es uno de los pilares de la columna lumbar además de flexor de cadera).

  • Sentarse con el peso mal repartido. Al sentarnos debemos repartir el peso de nuestro cuerpo en los isquiones por igual (los isquiones son esos huesos donde acaba la pelvis y que nos clavamos si la superficie es muy dura). Si el peso está más en una parte del cuerpo  que en el otro toda la musculatura se adaptará a esta posición, acortando de aquí y  alargando de allá. Así nos quedamos, después de largas horas de ensayo, completamente de lado.

  • La repartición del peso. Si tocas de pie, también debes de tenerlo en cuenta. Éste debería concentrarse en ambos pies por igual, así como entre la punta y el talón a partes iguales.

  • Sentarse con la pelvis en anteversión. ­ ¿En qué?­ Anteversión quiere decir con la pelvis volcada hacia delante, creando mucha curva en la zona lumbar. Habitualmente se hace cuando nos sentamos en la orilla de la silla.

  • Elevar los hombros. ¿Te has encontrado con los hombros casi casi en las orejas sin ser consciente de ello?. Si es así, estás agotando la musculatura que conecta los hombros con la cabeza y el cuello, como son el trapecio superior y el elevador de la escápula. Son esos  músculos donde parece que se formen “nudos” o contracturas y que acaban teniendo una  teniendo una textura dura y fibrosada debido a la puesta en tensión durante muchas horas.

  • Utilizar el hombro de manera incorrecta. Al sujetar el instrumento, son los músculos de la espalda, el serrato, los romboides, el trapecio medio e inferior, los que deben hacer fuerza para que la escápula esté en su lugar, y así el hombro y el cuello estén libres de movilidad y  ligeros. Y no elevados y anteriorizados. Es decir, cuando toques, las alas (las escápulas)  deben estar atrás y abajo, para evitar la escápula alada.

  • Bloqueo de la respiración. La posición de hipercifosis (comúnmente llamada “chepa”) no deja espacio para la contracción y relajación diafragmática. Si todavía no sabes qué es el  diafragma, más adelante hablaremos de él. Sólo recuerda que uno de los músculos más  importantes del cuerpo, situado justo en el centro y es el encargado de la inspiración. Si  tocas un instrumento de viento, debe interesarte aún más cómo tener libre el diafragma.

  • Proyección de la cabeza hacia delante. En un plano lateral, la cabeza debe situarse justo encima de los hombros. Habitualmente, por la falta de tono muscular en la espalda, o por  acortamiento de la cadena anterior, hay tendencia a ir en busca del instrumento, ya sea para  soplar o para prestarle atención. Además si el diafragma no está libre, en cada inspiración  los músculos escalenos (músculos del cuello que se encargan de elevar la 1a costilla en la  inspiración forzada), estarán sobre solicitados, creando mucha tensión en la parte anterior

  • Colocación del atril más bajo que los ojos (o más alto). Si usas un atril, es de vital importancia que emplees un poco de tiempo a regularlo para que esté al mismo nivel de tus ojos, y si es posible centrado. Los músculos del cuello, de los ojos y de toda la columna te  lo agradecerán y se evitará así la rectificación cervical, o falta de curva del cuello.

  • Cruzar las piernas es un vicio nocivo. Si tocas la guitarra sobre todo, en vez de un banquito o poner una pierna sobre otra, lo que provoca una curva no fisiológica en la espalda y problemas circulatorios, puedes utilizar soportes tipo “gitano” o “ergoplay”. Si  empezaste muy joven, antes de que tus huesos estuviesen formados (hasta los 11­13 en las  chicas y 12­15 en los chicos), esta posición mantenida puede llegar a provocar desviaciones  con deformación vertebral como la escoliosis.

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